El tránsito para vehículos de carga pesada quedó completamente suspendido en el Paso Internacional Cardenal Samoré a contar de las 16:00 horas de este miércoles 1 de julio. Las direcciones de Vialidad de Chile y Argentina adoptaron la medida preventiva de forma conjunta, motivados por la alta acumulación de hielo en la calzada y los pronósticos meteorológicos adversos para las próximas horas en la zona cordillerana.
Según el último reporte oficial, el complejo fronterizo —que conecta a ambos países a la altura de la provincia de Osorno— mantiene de manera excepcional la atención para buses y vehículos particulares hasta las 18:00 horas (horario de Chile). No obstante, las autoridades enfatizaron que el porte y uso de cadenas es estrictamente obligatorio para todos los conductores que se desplacen por la ruta internacional.
Las condiciones en el sector limítrofe son críticas: actualmente se registran temperaturas de -3°C y ráfagas de viento que alcanzan los 90 kilómetros por hora, amenazando la estabilidad de los vehículos mayores. Ante este escenario, cuadrillas técnicas de Vialidad de ambos países trabajan coordinadamente en labores de despeje, mantenimiento y esparcimiento de sal para mitigar la formación de escarcha en los puntos más complejos del trazado vial.
La seguridad como prioridad en la conectividad austral
El cierre parcial del Paso Cardenal Samoré vuelve a poner en relieve la vulnerabilidad de la infraestructura de conectividad internacional frente a los rigores del invierno austral. Si bien detener el flujo de camiones genera un impacto inmediato en la cadena logística y el comercio de la región, la decisión de las autoridades chilenas y argentinas demuestra un criterio correcto, donde la preservación de la vida humana y la prevención de accidentes se anteponen a los intereses de mercado.
Desde la perspectiva de Transportes Pezzola, respaldamos activamente este tipo de medidas preventivas. Como actores del sector logístico, entendemos que la eficiencia operativa nunca debe comprometer la integridad de nuestros conductores ni de los equipos de ruta. Consideramos que estas interrupciones temporales, lejos de ser un obstáculo, son una garantía de que el transporte terrestre se realice bajo estándares seguros. La seguridad vial es el valor fundamental para proteger el capital humano, las cargas y asegurar la sostenibilidad del servicio en rutas de alta montaña.
Asimismo, esta contingencia visibiliza el trabajo crítico de las cuadrillas de Vialidad, cuyos operarios enfrentan ráfagas de viento blanco y temperaturas bajo cero para mantener las rutas transitables. La coordinación transfronteriza eficiente en momentos de crisis climática no solo mitiga los riesgos viales, sino que reafirma la importancia de la cooperación binacional como el pilar fundamental para garantizar la seguridad en los pasos fronterizos.

