La reciente Ley de Cabotaje Marítimo representa una modernización crucial que impacta de manera significativa el transporte de carga terrestre, transformando el panorama logístico nacional. Esta reforma, al modernizar un sector históricamente restrictivo, sienta las bases para un sistema logístico más competitivo, integrado y ambientalmente sostenible, con profundas implicaciones en la eficiencia del transporte por carretera.

Durante décadas, el sector marítimo operó bajo un marco regulatorio obsoleto, limitando la eficiencia y competitividad del transporte de carga. La baja participación del cabotaje en el transporte interno, inferior al 4%, evidenciaba la necesidad de un cambio. La reforma corrige estas deficiencias mediante un modelo de apertura regulada, permitiendo la participación de navieras extranjeras bajo condiciones específicas que buscan equilibrar la competencia con la protección de la capacidad nacional y el empleo local.

Impacto en el Transporte de Carga Terrestre:

Reducción de Costos Logísticos: La reforma promete una disminución de costos logísticos de entre el 19% y el 39%. Estos ahorros, equivalentes a 267 millones de dólares anuales, provienen de una mayor oferta de servicios y una eficiencia operativa mejorada. Esto se traduce en una reducción de los costos de transporte por carretera, beneficiando a las empresas y, potencialmente, a los consumidores.

*   Fortalecimiento de la Intermodalidad: La ley facilita la articulación entre el transporte terrestre, los puertos y los centros logísticos, impulsando la intermodalidad. Esto significa una optimización de las rutas y una reducción de los tiempos y costos asociados a la cadena de suministro, lo que impacta directamente en la eficiencia del transporte por carretera, al reducir la congestión y los tiempos de espera en los puertos.

*   Descongestión y Seguridad Vial: El incremento del uso de la vía marítima, como consecuencia de la reforma, contribuye a descongestionar las carreteras, reduciendo la accidentabilidad asociada al transporte de carga. Esto se traduce en una mejora en la seguridad vial y una disminución de los costos de mantenimiento de la infraestructura terrestre, beneficiando a todos los usuarios de las vías.

*   Mitigación de la Inflación: La reducción de costos logísticos, derivada de la reforma, puede traducirse en precios más competitivos para bienes de consumo e insumos productivos, mitigando presiones inflacionarias vinculadas al transporte terrestre. Esto impacta positivamente en la economía en general, beneficiando a empresas y consumidores.

*   Sostenibilidad Ambiental: El transporte marítimo es más eficiente energéticamente que el terrestre. La reforma, al impulsar el cabotaje, puede reducir entre el 50% y el 70% las emisiones de CO₂ por tonelada-kilómetro en comparación con el transporte por carretera. Esto contribuye a la descarbonización del transporte y a la mejora de la calidad del aire, especialmente en zonas urbanas y portuarias, disminuyendo la exposición a contaminantes locales.

Para [Transportes Pezzola] es importante resaltar  que la reforma al cabotaje marítimo, al modernizar y dinamizar el sector, impulsa una transformación del transporte de carga terrestre. Al reducir costos, mejorar la eficiencia y promover la sostenibilidad, esta ley sienta las bases para un sistema logístico más competitivo y resiliente, beneficiando a la economía nacional y a la calidad de vida de los ciudadanos. La modernización del cabotaje es, en definitiva, una herramienta estratégica para diversificar la matriz de transporte, disminuyendo costos, mejorando la calidad de vida y avanzando hacia los compromisos de descarbonización del país, con un impacto directo y positivo en el transporte de carga terrestre.